Tratamiento Agua Tuberias
Artículos Técnicos

El tratamiento del agua: Vital para la eficiencia energética

Lun, 30/07/2018 - 09:00

Te esmeras en cuidar al máximo la calidad de los materiales y equipos que has instalado, en preocuparte que sean los más adecuados para las necesidades de tu cliente... pero, ¿y si un inadecuado tratamiento del agua en una instalación provocara el incumplimiento en los niveles de eficiencia energética exigidos por la normativa?

Y es que el agua, aunque nos parezca algo ajeno, es la causa de fenómenos como incrustaciones, corrosiones, aire o lodos que perjudican la calidad y eficiencia de toda instalación en la que haya intercambio térmico. Por eso, cuando hablamos del tratamiento del agua en una instalación hay 2 aspectos primordiales que se deben tener en cuenta:

  • La calidad del agua de llenado.
  • Los procesos de corrosión del agua en las instalaciones.

La calidad del agua de llenado

La calidad del agua de llenado de las instalaciones influye directamente en los costes de mantenimiento, el tiempo de vida útil y en las propias condiciones operativas de la instalación (consumo de energía).

Los problemas causados por la cal, la corrosión o las partículas tienen una repercusión muy negativa. Y la importancia de la calidad del agua de llenado va creciendo con el tamaño de la instalación de tal manera que, en grandes instalaciones, no disponer de un adecuado tratamiento del agua puede conllevar graves consecuencias. Por ello, es importante conocer, para cada instalación, los principales parámetros del agua: pH, conductividad, dureza, etc.

Estos parámetros nos dan una pista de cómo pueden evolucionar, con el uso, los materiales en contacto con el agua. Además, debemos tener en cuenta que en las instalaciones modernas se combinan distintos tipos de materiales y equipos que pueden reaccionar de diferente manera con un mismo tipo de agua e incluso, ante los aditivos químicos que se añadan a la instalación para evitar determinadas problemáticas.

Los procesos de corrosión

La propia agua, de por sí, reacciona al contacto con los materiales de las instalaciones pudiéndose producir procesos de corrosión, de formación de lodos, de aire o incrustaciones que dificultan el intercambio y transporte de energía y disminuyen, en ocasiones de manera muy notable, los valores de eficiencia energética de las instalaciones. En esa reacción, el agua incluso altera su pH y las sales disueltas cambian su comportamiento, solubilidad o capacidad de reacción.

Por eso, aunque se hayan alcanzado buenos niveles de calidad del agua de llenado de la instalación, es necesario comprender cómo se comportará después el agua en el interior de los circuitos para dotar a las instalaciones de los elementos necesarios para minimizar el efecto de estos procesos.

Un ejemplo claro lo tenemos en las instalaciones en las que hay una gran cantidad de tuberías plásticas (como las de suelo radiante) en las que es fundamental incluir un tratamiento de lodos en el interior. Y también en instalaciones antiguas realizadas con tubería de hierro en las que es vital la separación magnética de partículas.