Legionella en instalaciones de ACS.
Actualidad Sectorial

¿Cómo prevenir la legionella en instalaciones de ACS?

Lun, 10/12/2018 - 08:45

Cada cierto tiempo escuchamos en los medios de comunicación alguna noticia sobre focos de legionella en edificios de uso público. La última ha tenido lugar en Huelva, en su parque de bomberos, donde hace unos días se detectó una cepa de esta bacteria que provocó la hospitalización de uno de sus trabajadores.

Para evitar este tipo de casos, ya sea en instalaciones de ACS, agua fría o en sistemas de refrigeración, es fundamental cumplir la normativa y, en particular, la norma UNE 100030:2017 sobre prevención y control de la proliferación y diseminación de legionella en instalaciones.

Aunque se tiende a pensar que la legionella solo se propaga a través de sistemas de aire acondicionado y por tanto solo en verano, también en las instalaciones de ACS existe serio riesgo si no se toman las medidas adecuadas. En este artículo te resumimos algunos de los requerimientos que la normativa establece para instalaciones de ACS con acumulación centralizada.

Sobre la Temperatura

  • La temperatura de distribución del agua debe ser en todo momento igual o superior a 50 grados, aunque en establecimientos sensibles, como centros sanitarios o geriátricos lo recomendable es por encima de 55.
  • Las temperaturas deben alcanzarse aproximadamente antes de 1 minuto después de abrir completamente el grifo o dispositivo de vaciado.
  • La temperatura de acumulación centralizada del agua debe ser en todo momento igual o superior a 60 grados.
  • El sistema de calentamiento debe ser capaz de elevar la temperatura del agua hasta 70 grados o más en los depósitos acumuladores y hasta 60 ó más en el punto más alejado de la red de distribución para su desinfección mediante el ciclo anti-legionella.

Sobre los acumuladores

  • Los acumuladores de ACS deben estar calorifugados según la normativa vigente para evitar el descenso de la temperatura del agua hacia el intervalo de máxima proliferación de legionella.
  • Deben estar dotados de una boca de registro fácilmente accesible para la limpieza interior, de un sistema de medida de temperatura representativo del agua interior del acumulador y de una válvula de purga accesible y con punto de descarga visible en el punto más bajo, que permita el vaciado completo y la toma de muestras de agua.
  • Los acumuladores de más de 750 litros deben disponer de una boca con un diámetro interior mínimo de 400 mm. que permita entrar en el depósito para realizar las operaciones de inspección, limpieza, mantenimiento y prevención de la corrosión. En ese sentido, se recomienda la instalación de un sistema de purga automatizada y programable.
  • Cuando se utilice un sistema de aprovechamiento técnico con acumulación de agua de consumo, en el que no se asegure de forma continua una temperatura superior a 60 grados (por ejemplo, energía solar, aerotermia, bomba de calor, etc.), se debe garantizar que posteriormente se alcance esa temperatura en otro acumulador final antes de la distribución hacia el consumo.

Ya lo sabes, cuidado con la legionella también en invierno. Y, ante todo, revisión, mantenimiento y limpieza de las instalaciones.