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Colaboramos en la nueva iluminación de la Basílica del Pilar de Zaragoza

Jue, 01/10/2026 - 11:30

La Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza estrena una nueva iluminación interior concebida para poner en valor su riqueza espiritual, artística y arquitectónica. El proyecto, impulsado por Fundación Endesa y dirigido por el Cabildo a través de su empresa mantenedora Enrique Coca, S.A., ha contado con la colaboración de Saltoki que, como distribuidor especialista, ha aportado conocimiento técnico, soluciones de iluminación y asistencia en obra en uno de los espacios patrimoniales y espirituales más emblemáticos.

La actuación alcanza algunos de los espacios y elementos más representativos del templo, como el retablo mayor y el altar, los grandes lienzos laterales del presbiterio, la cúpula central y la Santa Capilla de la Virgen del Pilar. En total, se han instalado 126 nuevas luminarias, seleccionadas y ubicadas de forma específica para responder a las características de cada espacio y elemento artístico.

La nueva instalación sustituye una iluminación general y uniforme por una propuesta más precisa, que establece diferentes jerarquías visuales y se adapta a los distintos momentos y usos del templo mediante la programación de diferentes escenas. De este modo, la luz puede acompañar la celebración litúrgica, favorecer la contemplación cotidiana o presentar al público que acude a visitar el templo el conjunto artístico con una lectura más completa y pedagógica.

 

Iluminar para reforzar el relato

El retablo mayor, por ejemplo, recupera profundidad. La nueva iluminación permite apreciar mejor el modelado del alabastro y la profundidad real de la talla. Las diferentes direcciones y acentos de luz y la precisa apertura de las ópticas consiguen generar sombras suaves que devuelven volumen a rostros, vestiduras y elementos arquitectónicos.

Las luminarias utilizadas cuentan con una reproducción cromática muy alta (CRI97), lo que permite descubrir detalles hasta ahora menos perceptibles como, por ejemplo, las venas azules que se aprecien en unos relieves de la predela.

La iluminación contribuye, además, a reforzar el relato del retablo. Ayuda a distinguir y a leer las diferentes secuencias que se muestran sin perder la visión unitaria del conjunto. La luz refuerza esa organización sin simplificarla: concede presencia a la escena central, permite reconocer las laterales y conserva la riqueza del entramado escultórico.

 

Diferentes escenas lumínicas

Ante el retablo se sitúa el altar mayor, punto de referencia de la nave. Por este motivo, no podía quedar aislado por un exceso de luz ni diluirse frente a la monumentalidad del fondo.  Su iluminación debía realzar su presencia durante el culto y mantener abierta la relación visual con el retablo mayor. El nuevo planteamiento equilibra ambos planos y ofrece una transición visual más natural.

En esta zona se han creado diferentes escenas lumínicas para responder a usos y momentos distintos. La luz se convierte así en elemento capaz de acompañar la vida diaria del templo y, al mismo tiempo, ofrecer una experiencia más rica a quien llega para conocer su patrimonio.

Por su parte, los grandes lienzos situados en las naves laterales recobran protagonismo con la nueva iluminación. No se iluminan como piezas aisladas de museo, sino como obras estrechamente vinculadas al altar, al retablo y a toda la arquitectura que las rodea.

 

Respecto a la cúpula central, de 65 metros de altura, se ha empleado una temperatura de color ligeramente más cálida, de 2.700 K frente a los 3.000 K del resto de las zonas. Esta solución acompaña la calidez del alabastro del retablo y crea una continuidad visual entre ambos espacios, reforzando la sensación de altura y permitiendo apreciar mejor la curvatura, las pechinas y el campo pictórico superior.

Especial precisión para la capilla 

La intervención en la Santa Capilla de la Virgen del Pilar ha requerido una especial precisión ya que recibe diariamente a fieles, peregrinos y visitantes de procedencias muy diversas. Para unos es un lugar de oración; para otros, un referente histórico y artístico. La nueva iluminación busca acoger todas esas miradas sin alterar el recogimiento.

Se ha trabajado la temperatura de color, cálida, para acompañar la atmósfera que debe crearse en un espacio en el que se debe intervenir con una sensibilidad extrema. Igualmente, se ha tenido especial cuidado en las ópticas para conseguir una jerarquización adecuada y que los diferentes elementos puedan apreciarse de manera individualizada dentro del conjunto.

 

Para la imagen de la Virgen se ha optado por una iluminación cenital y una óptica muy precisa que actúa desde la corona hasta la base de la Santa Columna sin provocar los deslumbramientos asociados a materiales como el oro y la plata. De esta manera, la pequeña gran imagen de la Virgen adquiere volumen y sobresale de la ornamentación del camarín.

Las diferentes escenas lumínicas programadas permiten modificar la jerarquía visual de la capilla y centrar la atención en la Virgen y la Santa Columna o en otros grupos escultóricos.

Control inteligente y eficiencia energética 

La actuación en la Basílica incorpora una idea esencial en la iluminación contemporánea del patrimonio: no existe una única manera correcta de ver un espacio tan complejo. Por este motivo, el sistema de control inteligente de la iluminación implantado permite adaptar la iluminación a cada circunstancia, creando diferentes ambientes y niveles lumínicos de forma sencilla y coordinada.

Desde el punto de vista técnico, cuenta con una serie de pantallas táctiles en las diferentes zonas que facilitan una iluminación adaptativa según el uso. Todo ello interconectado por una infraestructura de red que respeta la arquitectura del templo a la vez que lo moderniza. Además, se posibilita la interacción personalizada para resaltar los detalles ornamentales y artísticos relevantes.

 

Entre las principales características del sistema, destacan varios conceptos:

Continuidad. La utilización de tecnología basada en estándares y ampliamente implantada aporta, además de independencia, continuidad a lo largo de los próximos años.

Escalabilidad. Una arquitectura preparada para crecer permite realizar ampliaciones de forma ordenada, sin tener que sustituir la infraestructura existente. En este caso, está preparada para el presente y el futuro, permitiendo su posterior integración con otros sistemas o instalaciones.

Fiabilidad. Se han instalado sistemas redundantes que permiten dotar de alta fiabilidad en las zonas actuadas, permitiendo que una incidencia localizada no tenga por qué comprometer el funcionamiento de todo el sistema.

Flexibilidad. El sistema de iluminación se vuelve ahora flexible, y se adapta al uso del edificio, pudiendo generar ambientes diferentes dependiendo del uso en cada zona.

La renovación tecnológica también ha supuesto una mejora significativa en términos de eficiencia energética. La potencia instalada se ha reducido de 14,9 kW a 4,6 kW, lo que supone un 69 % menos, mientras que el nuevo sistema permitirá un ahorro estimado de 22.500 kWh al año. Esta reducción se traduce también en una disminución de las emisiones asociadas al consumo eléctrico, estimada en 6 toneladas de CO₂ al año.

Un proyecto lumínico compartido

En definitiva, el proyecto ha combinado conocimiento técnico, estudio del espacio, coordinación y sensibilidad patrimonial. Enrique Coca, S.A. y Saltoki han trabajado conjuntamente en la selección, definición y ajuste de las soluciones, así como en la puesta a punto de las diferentes escenas lumínicas, en colaboración con el resto de los profesionales implicados.

El resultado busca que la tecnología quede en un segundo plano y que la iluminación acompañe, sin sustituir, a la arquitectura y a las obras de arte. Una nueva forma de descubrir el interior de la Basílica en la que la luz cumple su función esencial: hacer visible su riqueza y permitir que cada visitante construya su propia mirada.

Esta información ha sido redactada a partir del artículo “Una nueva luz para descubrir el interior de la Basílica del Pilar”, elaborado por César Insa Villafranca y Javier Oneca Torres, responsables del proyecto en Saltoki.

 

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