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Artículos Técnicos

Ventilación doméstica: criterios, normativa y soluciones

Mié, 15/04/2026 - 17:42

Gran parte de nuestra vida estamos en espacios cerrados como nuestro hogar, lo que hace imprescindible contar con una buena ventilación doméstica para asegurar la calidad del aire interior. Este es un factor fundamental para garantizar la salud y el confort en la vivienda.

El aire que respiramos en casa cambia constantemente debido a actividades tan comunes como planchar, cocinar, o simplemente convivir, y por ello la normativa vigente establece criterios claros para mantenerlo en condiciones adecuadas.

El Documento Básico HS‑3, del Código Técnico de la Edificación, regula la calidad del aire interior en viviendas y edificios, estableciendo los caudales mínimos de ventilación y los niveles máximos de concentración de CO2 necesarios para asegurar la salud de los ocupantes. Para conocer la cantidad de CO2 en aire, se emplea la medida de partes por millón (ppm) y de ppm·h, que es la medida de la dosis de exposición acumulada.

Para que una vivienda se considere correctamente ventilada, la media anual no debe superar los 900 ppm y la dosis acumulada por encima de 1.600 ppm debe mantenerse por debajo de 500.000 ppm·h. (Lo que equivaldría a una exposición anual de 312 horas a un aire cuya concentración de CO2 de 1.600 ppm) Con el objetivo de facilitar el cumplimiento de estos límites, la normativa define los caudales mínimos de ventilación que deben garantizarse en los diferentes espacios de una vivienda.

Caudales mínimos de ventilación según el CTE 

La normativa de ventilación fija unos caudales mínimos de renovación en cada vivienda para mantener un ambiente saludable. Estos valores aumentan según el número de dormitorios, por lo que, a mayor número de habitaciones, mayor necesidad de caudal total de extracción. Las viviendas pequeñas necesitan al menos un caudal total de 12 litros por segundo, mientras que las de dos dormitorios requieren 24 litros por segundo y las de tres o más alcanzan los 33 litros por segundo.

Para lograr los caudales mínimos de ventilación, el diseño de la instalación debe apoyarse en sistemas híbridos o mecánicos, ya que la ventilación natural por sí misma no permite asegurar los caudales exigidos. El movimiento del aire debe seguir un recorrido lógico: entrar por las estancias secas y desplazarse hacia las zonas húmedas, donde se ubican las aberturas de extracción conectadas a los conductos correspondientes. Las entradas de aire se resuelven mediante aireadores, aperturas fijas integradas en la carpintería o conductos de impulsión. Por su parte, las aberturas de extracción deberán conectarse a conductos de extracción.

Sistemas de ventilación: simple flujo y VMC

En el ámbito residencial, los sistemas más habituales son la ventilación de simple flujo y la Ventilación Mecánica Controlada (VMC) con recuperación de calor. Aunque la normativa de salubridad no obliga a elegir uno en concreto, el apartado HE‑0 del CTE, centrado en la eficiencia energética, suele inclinar la balanza hacia una solución u otra.

En los sistemas de simple flujo, el aire viciado se extrae de las zonas húmedas y se expulsa al exterior, generando una ligera depresión que favorece la entrada de aire limpio en las estancias secas.

flujo_individual

Los sistemas de doble flujo, en cambio, incorporan un ventilador adicional para introducir aire exterior y un recuperador de calor que aprovecha la energía del aire expulsado para templar el aire entrante. Esto se traduce en un importante ahorro energético, especialmente en climas fríos o templados, mientras que en zonas cálidas su ventaja se reduce.

Para que cualquier sistema funcione correctamente, es imprescindible equilibrar los caudales de entrada y salida. En viviendas, este equilibrio debe ser exacto para evitar sobrepresiones o depresiones que afecten al rendimiento y al confort. El proceso implica calcular los caudales necesarios en cada zona y ajustar las aberturas y conductos para que la suma de aire introducido coincida con la de aire extraído.

Como los conductos no siempre tienen la misma longitud o diámetro, es necesario compensar las diferencias de pérdida de carga. El conducto más desfavorable marca el valor de referencia y el resto se ajusta mediante diafragmas o restrictores, retirando los anillos necesarios para igualar la pérdida de carga según las indicaciones del fabricante.

doble_flujo

Herramientas para el diseño: calculador-cotizador de Saltoki

Para simplificar todo este proceso, desde Saltoki ponemos a disposición de los profesionales un calculador–cotizador que permite seleccionar de forma rápida el sistema de ventilación más adecuado para cada vivienda. Introduciendo datos básicos de la instalación —como distancias, longitudes de conductos o ubicación del equipo— la herramienta ofrece de inmediato los caudales necesarios, las secciones de los conductos, las pérdidas de carga y la posición óptima de los restrictores, agilizando así el diseño y la toma de decisiones.

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