Cloración salina, alternativa para el mantenimiento de piscinas
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Cloración salina, mantenimiento saludable para las piscinas

Mié, 03/07/2019 - 09:05

Llega el verano y llega la temporada alta de piscina. Momento para darse un chapuzón, pero también para que los profesionales conozcan las diferentes alternativas existentes en el mercado para mantener las piscinas limpias, desinfectadas y aptas para el baño.

La cloración clásica sigue siendo una opción muy habitual como sistema para la desinfección del agua, pero cada año van ganando fuerza otras alternativas que no utilizan componentes químicos. De entre todas ellas la más común es la cloración salina que, especialmente en nueva construcción, ya ocupa un lugar muy destacado en el mercado.

Básicamente la cloración salina consiste en generar cloro a partir de la sal y el agua por medio de una simple reacción química denominada electrolisis.

Su funcionamiento es sencillo: añadimos sal (cloruro sódico) a la piscina. La sal, al entrar en contacto con unos electrodos colocados para este fin en su sistema de depuración, se descompone y provoca la formación del cloro (Cl2). (2NaCl+2H2O=2NaOH+H2+Cl2 o, lo que es lo mismo, sal + agua = sosa + hidrógeno + cloro). De esta manera, se evita la dosificación tradicional de un producto químico denominado hipoclorito sódico (NaClO).

Una vez que el cloro entra en contacto con el agua y se transforma en acido hipocloroso (2HOCl), cumple su función como desinfectante y destruye hongos y bacterias. Posteriormente vuelve a convertirse en sal y el ciclo vuelve a comenzar. Tan solo se deben efectuar pequeñas reposiciones periódicas de sal debido a las pérdidas de agua que se producen durante los lavados del filtro o por el propio uso de la piscina.

Para poner en marcha un sistema de este tipo, necesitaremos un equipo de electrolisis salina, que nos permitirá convertir en cloro la sal diluida en el agua, con una concentración de 4 a 5 gramos por litro. La cantidad diluida es tan pequeña que resulta imperceptible para el bañista. Para que os hagáis una idea, el agua del mar contiene 35 gramos de sal por litro, hasta 7 u 8 veces más que la de una piscina con un sistema de cloración salina.

¿Qué ventajas tiene utilizar un equipo de electrolisis salina?

  • AHORRO. Se evita la adquisición de hipoclorito sódico u otros compuestos químicos derivados del cloro, ya que la piscina ya no requerirá estos elementos porque se generan mediante la sal natural, mucho más barata.
  • SOSTENIBILIDAD. Se utiliza únicamente elementos naturales (agua y sal), sustancias que no perjudican al medio ambiente.
  • MANTENIMIENTO. Se reduce en un 80% los trabajos de mantenimiento, ya que únicamente es necesario limpiar los electrodos para asegurar un correcto funcionamiento del equipo. Lógicamente, también habrá que hacer un seguimiento de los niveles de PH, aunque hay algunos equipos de electrólisis que incorporan módulos que se encargan de regularlo automáticamente.
  • SEGURIDAD. Se evita la manipulación de productos químicos derivados del cloro.
  • CALIDAD. La sal no destiñe los trajes de baño ni estropea el cabello. Al no existir elevados niveles de cloro, se evitan irritaciones en la piel y picores en los ojos, y se consigue eliminar el habitual olor y sabor del cloro, por lo que aumenta la comodidad y disfrute del bañista.

Respecto a los inconvenientes, el principal y casi único corresponde a la inversión inicial para la adquisición del equipo, pero queda compensado por el ahorro en los costes de mantenimiento y la alta calidad que conseguiremos en el agua de la piscina.

En cuanto a los equipos, hay una gran variedad en el mercado en función de su producción de cloro por hora y de las funcionalidades que incorpore, por lo que antes de instalar un sistema de cloración salina es importante tener en cuenta el tipo de uso de la piscina y el número de bañistas que la utilizan.

Contar con asesoramiento especializado y dejar la instalación en manos de un profesional nos ayudará a adquirir el producto más indicado y a garantizar el correcto funcionamiento del sistema.